El jardín respira, y ese aliento queda escrito. Cinnamomum camphora no es una fotografía del árbol: es el árbol fotografiándose a sí mismo. Durante treinta minutos, el sol atraviesa su follaje como quien atraviesa una duda, y la tela de algodón no recibe el contacto de una rama ni de una hoja, sino el tiempo que la luz tarda en decidir su camino entre ellas. Lo que queda es su huella a tamaño real: una arquitectura vegetal impresa en azul Prusia.
La huella deviene imagen; la presencia, materia. Me interesa aquello que sólo puede suceder una vez, lo irrepetible antes que lo reproducible. Llevo el procedimiento hasta el punto en que la voluntad cede lugar al encuentro.
No hay cámara, no hay lente. Solo un jardín, una tela, y la luz haciendo lo que siempre supo hacer.
This work transforms my garden into an open-air camera. Here, the camphor tree acts as a natural lens: the fabric doesn’t capture direct contact, but rather the sunlight filtering through its leaves. This large-scale photogram documents the tree’s organic architecture and the passage of time in Prussian blue.

boceto colgado obra

detalle obra/ close up

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